miércoles, 16 de enero de 2019

'Están vivos', un Carpenter de hace 31 años, más actual que nunca



'Están vivos' ('They Live', 1988) es una de las obras más menospreciadas sin razón del maestro John Carpenter, aquella en la que la diferencia intenciones/resultados no sólo es mínima, sino que alcanza unos máximos con una enorme economía de medios, demostrando así, como si se tratase de Roger Corman, que se puede hacer buen cine con poco presupuesto. Una película enormemente minimalista que ataca sin piedad el sistema de consumo entre otras cosas, retratando al ser humano como un auténtico borrego fácilmente influenciable y al que es fácil dominar siempre y cuando no piense por sí mismo, todo ello a partir de una muy original invasión alienígena.
Los años ochenta empezaron muy bien para Carpenter. Entre sus logros, ya sean artísticos o taquilleros encontrando un respaldo tanto crítico como del público, tenemos la primera aventura de Snake Plissken, el remake de un film no dirigido por Howard Hawks —la principal influencia del director—, la adaptación de un libro de Stephen King —uno de sus peores trabajos para quien esto firma— y la invasión de un peculiar extraterrestre con el rostro de Jeff Bridges. Tras pegarse el batacazo con 'Golpe en la pequeña China' ('Big Trouble in the Little China', 1986) y no recibir demasiados elogios por 'El príncipe de las tinieblas' ('Prince of Darkness', 1987) —ésta sí una de sus mejores obras—, el estreno de 'Están vivos' no pudo sufrir más daño dado el nulo caso que se le hizo a una película que define al ser humano con una fiereza increíble, un monigote al servicio del poder y cuya lectura social resulta hoy más actual que entonces.

martes, 15 de enero de 2019

'El vicio del poder', otra gran apuesta



Adam McKay ha formado un buen equipo con Will Ferrell, y viceversa. De dirigir al popular actor en algunas de las comedias más respetadas en el género actualmente —caso de 'El reportero: La leyenda de Ron Burgundy' ('Anchorman', 2004), su secuela o 'Los otros dos' ('The Other Guys', 2010), por ejemplo— a producir con el mismo dos films que están llenando de prestigio a McKay, ya con un Oscar en su poder por el guion de la magistral 'La gran apuesta' ('The Big Short', 2015), una contundente bofetada al sistema que provocó/permitió la crisis económica mundial de hace diez años y que, digan lo que digan los de arriba, aún continúa. A día de hoy me sigue pareciendo su mejor película. Directa, rabiosa, inteligente en el uso del lenguaje y por supuesto, provocadora, aún a pesar del riesgo que McKay corre.

Exactamente el mismo riesgo ha corrido el director natural de Philadelphia a la hora de retratar la figura de Dick Chenney, quien llegó a ser vicepresidente de los Estados Unidos tras una larga carrera política y terminó convirtiéndose en uno de los hombres más poderosos y peligrosos del planeta. Un hombre muy seguro de sí mismo que jamás ha pedido disculpas por las atrocidades que permitió y ordenó. 'El vicio del poder' es el erróneo titulo que ha recibido aquí 'Vice' —realmente quiere decir Vicepresidente, pero tenemos traductores ciegos—, y el film, tan visceral y enérgico como el anterior trabajo de McKay, corre el peligro de ser malinterpretado, de que pensemos que McKay siente admiración por alguien tan detestable como Chenney.


domingo, 13 de enero de 2019

'A Life at Stake', no te fíes de nadie



He aquí una de esas películas clásicas poco, o nada, conocidas. Un drama con toques noir, o un noir con toques dramáticos. 'A Life at Stake' (Paul Guilfoyle, 1955) supone el segundo trabajo tras las cámaras del intérprete Paul Guilfoyle, quien tuvo una extensa carrera como actor secundario durante más de tres décadas, siendo especialmente recordado por su personaje en 'Al rojo vivo' ('Red Heat', Raoul Walsh, 1949) en el tramo carcelario de la cinta. En los años cincuenta debutó como director en la televisión, medio en el que dirigió varios episodios de numerosas series. Para la pantalla grande dirigió únicamente tres películas que prácticamente han sido olvidadas en el tiempo. En ellas no prescinde de tics televisivos.


miércoles, 9 de enero de 2019

'The Old Man & the Gun', un hombre y un destino



'The Old Man & The Gun' (íd., David Lowery, 2018) pasará a la historia del cine como la película que significó el adiós de Robert Redford a la interpretación —anotemos que aún tiene pendiente de estreno 'Buttons' (Tim Janis, 2018)—. El broche de oro perfecto de un actor, también productor y director, que nada tiene que demostrar a estas alturas, y menos en una época en la que el cine va camino de ser interpretado, y realizado, por programas de ordenador. Redford, que se dio a conocer prácticamente cuando el mal llamado cine moderno daba comienzo, parece pertenecer ahora a una época aún más lejana. El ensordecimiento visual, valga la expresión, al que tiende buena parte del cine actual parece caminar en dirección contraria a la de actores como el creador del Festival de Sundance.

Y sin embargo ha encontrado en un director moderno —conocedor como pocos de las posibilidades de los avances que hoy día un director de cine tiene a su alcance; o mejor dicho, uno de los más perfectos traductores al respecto que el cine, al menos el estadounidense, posee— como David Lowery al compañero perfecto para retratar esta especie de elegía a toda una forma de vida. Así pues, el personaje de un Redford de 82 años, inspirado por cierto en un personaje real —lo cual empareja esta película con 'Mula' ('The Mule', Clint Eastwood, 2018)— sirve como reflejo de toda una vida dedicada a una labor que en manos del actor siempre ha parecido que era algo fácil de hacer.


lunes, 5 de noviembre de 2018

Vivien Leigh - A Dios pongo por testigo


"Algunos críticos consideraron adecuado decir que era una gran actriz. Pensé que era algo tonto y malvado que decir porque ponía mucha obligación y responsabilidad sobre mí, algo que no podía llevar a cuestas." - Vivien Leigh.

Vivian Maru nació en 1913 en la India donde su padre era un agente de bolsa exitoso. Su familia disfrutó de la vida colonial y mimaron a su única hija. A su padre le gustaba el teatro aficionado y con 2 años realizó su primera actuación. Con solo 6 años fue enviada a estudiar cerca de Londres mientras sus padres permanecían en Calcuta. En el colegio participó en obras de teatro. Con 15 años sus padres regresaron a Inglaterra y luego fueron por Europa donde se educó más. Estaba descubriendo el mundo con gran facilidad para los idiomas, dominando el francés y el italiano. Dos años después se casó con Leigh Holman, un abogado 12 años mayor que ella. Poco después, a Vivian la admitieron en la Real Academia de Arte Dramático y con 19 años dio a luz a  su hija, Suzanne. En la Real Academia, un agente le consiguió pequeños papeles. Fue cuando cambió su nombre a Vivien y tomo el Leigh de su marido. Ahora era Vivien Leigh.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Mar de hierba - Una tierra ingrata


Seguramente 'Mar de hierba' sea la película más desconocida de las que realizaron juntos Spencer Tracy y Katharine Hepburn. Y con toda probabilidad también lo es en la filmografía de Elia Kazan. De hecho, Kazan escribió en su autobiografía que: "Es la única película que he hecho de la que me avergüenzo. No la veáis". Pueden interpretarse como palabras duras sobre una propia obra o quizás una sinceridad bien planteada por Kazan. Definitivamente no es una de las películas más brillantes de Elia Kazan, ni tampoco de las más destacables ya no solo en las películas que hicieron en pareja Tracy y Hepburn, también individualmente. Y en casos como 'Mar de hierba' entiendes porqué es tan desconocida.

jueves, 11 de octubre de 2018

'La sombra de la ley', érase una vez en Dani de la Torre



"Agradecimientos al maestro Ennio Morricone porque su música inspiró cada uno de los planos de esta película"

Esta frase, que puede leerse en los agradecimientos al final de los títulos de crédito de 'La sombra de la ley' (Dani de la Torre, 2018), encierra todo lo que la película es, una declaración de amor por parte de su director al cine, concretamente al que él le ha conmocionado e impresionado en su formación como cinéfilo, más tarde como director. Pero no únicamente porque en la película hay una clarísima referencia al maestro italiano, sino que se trata de una declaración de intenciones en la que Dani de la Torre repite —esa vez con el doble de presupuesto— su entusiasmo por el séptimo arte, cual niño emocionado con su juguete el día de Reyes —una analogía rara, sí, aunque en ambos contextos la mentira se usa con una finalidad concreta—, tal y como ya demostró en su anterior, y superior, 'El desconocido' (2015).

De nuevo apadrinado por Vaca Films, de la Torre da un paso de gigante en su segundo film. La intención de hacer cine de gángsters en nuestro país es, ante todo, de aplaudir. La productora gallega sigue batallando contra los prejuicios que existen en nuestro propio cine, del que no hace tanto nos reíamos cuando se trataba de hacer algo "a la americana". Por las imágenes de 'La sombra de la ley' se pasean los nombres de Steven Spielberg, Sergio Leone —el que pisó suelo estadounidense—, John Ford, Martin Scorsese e incluso William A. Wellman, haciendo un guiño, a 'Alas' ('Wings', 1927), ya realizado por Rian Johnson en 'Los últimos Jedi', aquel en el que la cámara sobrevuela varias mesas en un club, aunque aquí son muchas menos mesas y también menor capacidad narrativa. Guiños, guiños, homenajes, más guiños, y también una historia, aunque ésta sea lo de menos. Es más, 'La sombra de la ley' posee un guion demasiado simple que Dani de la Torre eleva con su puesta en escena, aunque a veces le puede la emoción.

'Están vivos', un Carpenter de hace 31 años, más actual que nunca

'Están vivos' ('They Live', 1988) es una de las obras más menospreciadas sin razón del maestro  John Carpenter , aquel...