jueves, 14 de noviembre de 2019

'Mundo sin fin', viajando en el tiempo desde Marte


‘Mundo sin fin’ (‘World Without End’, Edward Bernds, 1956) es el primer título de Sci-Fi de su director, un todoterreno sin demasiado talento, pero sí muchas ganas. El film es uno de los más originales de aquella época de los cincuenta, y al mismo tiempo uno de los más risibles, si se mira con la lupa de la ideología y al que el paso del tiempo ha dañado considerablemente en algunas partes, a pesar del glorioso cinemascope que luce todo el film. Sin embargo posee más elementos que la hacen disfrutable, eso sí, entrando en el juego. Como siempre.
Para empezar, la película supone todo un precedente de esa joya del género titulada ‘El planeta de los simios’ (‘The Planet of the Apes’, Franklin J. Schaffner, 1968), puesto que el argumento y el inicio son casi idénticos. Sin embargo, allí donde Schaffner triunfa, con un manejo del suspense y convenientes dosis de aventura bien entendida, Bernds se limita a ser anecdótico, desaprovechando las enormes posibilidades de un viaje en el tiempo, desde ese planeta que tanto ha fascinado al cine en diversas épocas.

'Desafío Total', Mueve tu culo a Marte.


Si nos referimos a las películas más amadas y queridas de la ciencia ficción, 'Desafío Total' (1990) siempre aparecerá en los primeros puestos. Una película que oscila entre la manera de hacer cine de ciencia ficción en los años 80, de una forma más artesanal, al estilo de los años 90 donde el héroe de acción, a pesar de que el protagonista es Arnold Schwarzenegger, es un personaje más ordinario. Aunque 'Desafío Total', en su concepto, desarrollo e idea, tiene un recorrido más largo y va más allá de la década de los 80. Fue un proyecto que pasó por diversos guionista, productores y directores hasta que Carolco Pictures la puso en fase de producción en 1988.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

'Al caer el sol', puro cine negro


‘Al caer el sol’ (‘Twilight’, 1998) supone la segunda gran película que Paul Newman protagonizó en la década de los noventa; y de nuevo le une con el director Robert Benton tras la excelente 'Ni un pelo de tonto' (‘Nobody’s Fool’, 1994). Ahora el oscarizado director y el mítico actor se unen para hacer un thriller a la vieja usanza. Cine negro puro y duro al que Newman se subió encantado, rodeándose de un reparto impresionante.
Precisamente el actor estaba interesado en volver a un estilo de personaje pasado. Del mismo modo que disfrutó el volver a ser Eddie Felson 'El color del dinero' (‘The Color of Money’, Martin Scorsese, 1986), y que además le reportó un Oscar por su labor, Newman quiso volver a un tipo de personaje estilo Lew Harper, al que interpretó dos veces a las órdenes de Jack Smight y Stuart Rosenberg. El Harry Ross guarda similitudes con el citado, y casi podríamos estar hablando de una trilogía.

martes, 5 de noviembre de 2019

'En la línea de fuego', Eastwood en manos del mejor Petersen



Tras el enorme éxito de ‘Sin perdón’ (‘Unforgiven’, 1992), Clint Eastwood empezó con el principal rumor que duró muchos años: que nunca más se volvería a poner a ambos lados de la cámara. No habría que esperar ni un año para comprobar cómo el actor/director rompía su promesa, si bien la primera de las dos películas que ocuparon su tiempo en 1993 sorprendía por el hecho de ser la segunda película protagonizada por el actor no producida por la compañía Malpaso desde que Eastwood la fundase en los años 60. La primera había sido la simpática 'Los violentos de Kelly' (‘Kelly´s Heores, Brian G. Hutton, 1970). Fue la Castle Rock en asociación con Columbia, la que puso en bandeja al actor una historia que se adaptaba completamente a su faceta de intérprete.
Con todo Clint Eastwood se llevó a parte de su equipo para funciones de producción, caso de David Valdes, o para coordinación en las escenas de especialistas, caso de Buddy Van Horn. También tuvo la libertad de elegir al director, oferta que recayó en el director alemán afincado en Hollywood, Wolfgang Petersen. El éxito internacional que habían tenido ‘El submarino’ (‘Das Boot’, 1981) —indudablemente la mejor película de Petersen— y ‘La historia interminable’ (‘Die unendliche Geschichte’, 1984) permitieron al realizador entrar en suelo estadounidense con una película hoy de culto, ‘Enemigo mío’ (‘Enemy Mine’, 1985). A Eastwood le gustó concretamente la labor del director en ‘La noche de los cristales rotos’ (‘Shattered’, 1991), una de las razones por las que le ofreció dirigir ‘En la línea de fuego’ (‘In the Line of Fire’).

lunes, 4 de noviembre de 2019

'Días extraños', sin amor no hay futuro



Dos de los dos mejores narradores cinematográficos de los últimos treinta años, Kathryn Bigelow y James Cameron, fueron pareja inseparable a principios de los noventa. 'Días extraños' ('Strange Days', 1995) nace de esa unión; Cameron autor de la historia, se reserva tareas de producción y firma parte del guion al lado del poco prolífico Jay Cocks —crítico de cine de la Rolling Stone que participó en la escritura de los libretos de películas como 'La edad de la inocencia' ('The Age of Innocence', Martin Scorsese,  1993), o incluso 'Titanic' (íd., James Cameron, 1997), trabajo por el que no fue siquiera acreditado—, entregando las riendas de dirección a una Bigelow que llevaba cuatro años sin dirigir una película, algo realmente sorprendente si tenemos en cuenta que su anterior film, 'Le llaman Bodhi' ('Point Break, 1991) había sido un éxito de taquilla y la crítica había alzado, muy merecidamente, a su directora a los puestos más altos dentro de los directores de cine de acción. Para el que firma superando a la casi totalidad de sus compañeros masculinos.

Bigelow, al igual que cineastas como su ex marido, o John McTiernan, por poner otro ejemplo, es una cineasta con arrojo y valentía. Sus películas no se quedan en la mera transcripción a imágenes de un libreto, ya sea obra del olvidado Eric Red, de Cameron o de Mak Boal. Bigelow traspasa el libreto, conocedor como pocos que además de contar una historia, hay que saber narrarla. Una vez más en arte la forma ES el fondo, y qué mejor género para demostrarlo que el injustamente infravalorado cine de acción/thriller; aquí hablamos además de ciencia ficción, la única vez que Bigelow se adentró en dicho género. El resultado es un film tan extraño como su título indica. Ciencia ficción y cine negro de la mano, aderezado con algunas set pieces de acción y un sorprendente y lógico discurso sobre el amor.


sábado, 2 de noviembre de 2019

'Donde el círculo termina', el crimen perfecto



'Donde el círculo termina' ('The Scapegoat', Robert Hamer, 1959) es la penúltima película de su director, uno de los grandes desconocidos de la filmografía británica. Realmente habría que decir la última, pues fue despedido de la siguiente, 'Scholl for Scoundrels' (1960) por trabajar completamente borracho, un vicio que acabó con su vida pocos años después. Hamer murió relativamente joven, 52 años, debido a un alcoholismo que no podía controlar ni lo más mínimo. Jamás sabremos hasta dónde habría llegado en los años siguientes, pero hasta donde pudo nos dejó algunas de las mejores películas británicas, en especial, aquellas que hizo para la productora Ealing, como por ejemplo 'Ocho sentencias de muerte' ('Kind Hearts and Coronets', 1949), sin duda su película más recordada, en la que Alec Guinness interpreta nada menos que ocho personajes.

Precisamente Guinness fue el actor fetiche de Hamer, además de un buen amigo, tal y como lo demostró en el rodaje de la presente película. Hay que tener en cuenta que la primera opción para interpretar al protagonista de la película fue Cary Grant, pero la autora del relato, Daphne Du Maurier, insistió en Alec Guinness porque le recordaba mucho a su padre, que fue actor. Dicha decisión ue de gran ayuda para Hamer, que tuvo la inestimable ayuda de su amigo durante toda la filmación, en la cual tuvo bastantes lapsus provocando el airado enfado de doña Bette Davis, que a su vez mostraba su total desacuerdo con haber sido relegada a un personaje bastante secundario. Un rodaje bastante complicado y lleno de anécdotas que sin embargo no afectó lo más mínimo al resultado, una pieza maestra de extrema sensibilidad que se corona como uno de los mejores trabajos de su director.

viernes, 1 de noviembre de 2019

'Terminator: Destino oscuro', deja de volver



Desde que Arnold Schwarzenegger hiciese inmortal una de las frases más cortas de diálogo que existen: "I'll be back", el actor no ha dejado de volver, sobre todo en lo que a la franquicia que comenzó 'Terminator' ('The Terminator', James Cameron, 1984) se refiere. Echando mano de uno de los chistes que le suelta Bruce Willis a su amigo Arnold en 'Los mercenarios 2' ('The Expendables 2', Simon West, 2012) "has vuelto demasiado", esa es la sensación que se queda grabada a fuego durante el visionado de 'Terminator: Destino oscuro' ('Terminator: Dark Fate', Tim Miller, 2019), no sólo con respecto al personaje interpretado por Schwarzenegger, sino con todo el universo que ha creado Cameron, y que nadie como él ha sabido tratar, realmente porque el director canadiense ya ha dicho todo lo que se podía decir en esta saga que realmente concluyó en 1991 con una muy celebrada secuela que no hacía más que repetir, con mucho más dinero evidentemente, todos los elementos del magistral primer título.

Tras cuatro secuelas deberíamos tener en cuenta el hecho de que Cameron no ha estado interesado nunca en sentarse de nuevo en la silla de director y continuar expandiendo la película que le dio la fama. Jonathan Mostow, que es un buen director de género —así lo demuestran films como 'Breakdown' (íd., 1997) y 'U-571' (íd., 2000)— solo pudo ofrecer una impresionante persecución en el tercer título de la saga, mientras el Terminator venido del futuro para asesinar a John Connor —un perdido Nick Stahl— adoptaba los rasgos femeninos de Kristanna Loken en una operación que no ha vuelto a producirse. El inefable McG filmó el peor capítulo de todos, pero al menos tenía la intención de reinventar, por así decirlo, todo un universo. El televisivo Alan Taylor se divirtió filmando parte del primer título para simplemente demostrar que las comparaciones son odiosas, pero no per se, sino porque no la resiste. El mismo Cameron alabó la película en lo que sin duda parece una muestra de su sentido del humor. Lo mismo ha pasado con la presente entrega, en cuyo guion ha participado, y hemos vuelto a picar.


'Mundo sin fin', viajando en el tiempo desde Marte

‘Mundo sin fin’  (‘World Without End’, Edward Bernds, 1956) es el primer título de Sci-Fi de su director, un todoterreno sin demasiado ...