jueves, 21 de mayo de 2020

'Vuelve pequeña Sheba'. Vivir el presente.


Es posible que de primeras el nombre de William Inge no suene nada. Tal vez sea porque otros dramaturgos como Tennessee Williams y Arthur Miller hayan gozado de más popularidad. Pero si decimos de Inge que ganó un Pulitzer en 1953 con 'Picnic', que recogió un Oscar por 'Esplendor en la hierba' en 1962 ya resulta más conocido, obras y películas de éxito enormemente alabadas. Pero Inge sintió que estaba perdiendo el tacto y que no tenía la intimidad necesaria con los personajes que escribía. Todo ello le llevó a una depresión por la cual se suicidó en 1977. Inge sabía capturar la mentalidad de esos pequeños pueblos americanos. 'Vuelve pequeña Sheba' fue la primera obra que se adaptó a la gran pantalla de Inge y también fue la primera película de Daniel Mann, que realiza una excelente trabajo en torno a la teatralidad inherente de una obra de este calado.

martes, 18 de febrero de 2020

'La tragedia de La Bounty', el motín

El relato del histórico motín de La Bounty ha estado representado cinematográficamente en cinco ocasiones. Además de la producción de 1935, ganadora de un único Oscar  a la  Mejor Película y que posiblemente sea la mejor de todas, hay otras versiones. La primera fue en 1916, perdida de los archivos cinematográficos para siempre. En 1933, Errol Flynn en uno de sus primeros papeles apareció en 'In the wake of the Bounty'. Se dice que Flynn era descendiente directo del personaje que protagonizó, Fletcher Christian, aunque más bien lo era de un guardiamarina del mismo barco. La de mayor producción se realizó en 1962 con Marlon Brando, Trevor Howard y Richard Harris y ya en menor medida Anthony Hopkins y Mel Gibson protagonizaron la versión de 1984.

viernes, 14 de febrero de 2020

'One Day', el amor es una cuestión de decisión


No quiero tu teléfono, ni cartas, ni postales. No quiero casarme contigo. Definitivamente no quiero tener tus hijos. Pase lo que pase, tuvimos hoy. Y si en el futuro llegamos a cruzarnos, eso también está bien. Seremos amigos
En el tramo final de ‘One Day’ (íd., Lone Schrefig, 2011), de una intensidad y dramatismo sobrecogedores, el personaje de Anne Hathaway, Emma, suelta esta curiosa declaración, real como la vida misma. El espectador, que ha sido testigo de lo que pasará en los próximos 20 años de las vidas de Emma y Dexter (Jim Sturgess), sonríe con total alegría pues sabe que Emma no cumplirá su promesa. Una declaración en lo alto de una colina en un 15 de julio de 1988 es el punto de inicio a una de las historias de amor más emotivas, verdaderas y deslumbrantes que ha dado el cine en los últimos años. Su estructura narrativa, con saltos en el tiempo que duran un año, no es sólo una atractiva forma de narrar la historia, también remarca el carácter imperecedero del sentimiento más fascinante que el ser humano posee, mostrando la incertidumbre, los miedos e inseguridades que afloran cuando se presenta la oportunidad de ser feliz.

miércoles, 12 de febrero de 2020

'El loco del pelo rojo', ver la naturaleza desde un cielo más claro


Seguramente si a cualquier persona le preguntas por un pintor, sepa de arte o no, te responderá Vincent Van Gogh. Es quizás el pintor con la labor artística más reconocida en óleos como 'La noche estrellada', considerada su obra maestra. Van Gogh produjo en toda su breve vida (falleció con solo 37 años) unas 900 pinturas y 1600 dibujos durante un período de solamente 10 años entre 1880 y 1890. Pero hubo un Van Gogh más allá de todos esos óleos, retratos y paisajes. Sufrió una enfermedad mental que le condujo finalmente al suicidio y su carrera pictórica estuvo marcada por los sitios donde trabajó y vivió, además de las relaciones que tuvo con diversas personas, en especial con su hermano Theo con el cual mantuvo una estrecha relación epistolar y el pintor Paul Gauguin, con el cual convivió un tiempo y a raíz de una discusión que mantuvo con él se cortó la oreja. Si Vincent Van Gogh no hubiera vivido, quizás hubiera sido necesario inventarlo.

sábado, 8 de febrero de 2020

Frágil, la solución inevitable del sufrimiento.

Cada segundo que aparece en pantalla es un estudio de talento cinematográfico y es que Oscar Villarroya sigue demostrando con su último corto que no hace falta mucho metraje para calar muy hondo en el espectador. Solo cuatro minutos y cincuenta y dos segundos son suficientes para plasmar la desesperación, el desasosiego y la impotencia del gélido clima que envuelve “Frágil” y sus dos personajes, enlazados por el amor y separados por la tragedia y el tiempo.

jueves, 6 de febrero de 2020

'Senderos de gloria', el horror de la guerra


El patriotismo es el último refugio de los cobardes
Tras el éxito de ‘Atraco perfecto’ (‘The Killing’, 1956), Stanley Kubrick lo tuvo relativamente fácil para llevar a cabo su siguiente proyecto, la adaptación de una novela que le había impresionado de joven, ‘Paths of Glory’ de Humphrey CobbKirk Douglas, una de las estrellas del momento, había quedado impresionado con la última película de Kubrick y mostró su interés por el proyecto, tanto para producirlo como para protagonizarlo. Esto proporcionó a Kubrick la primera oportunidad de contar con actores de primera fila para sus películas, algo que empezó a suceder a partir de su encuentro con Douglas. Más tarde y a raíz de su colaboración en ‘Espartaco’ (‘Spartacus’, 1960) ambos cineastas se llevaron a matar —Douglas siempre habló horrores de Kubrick como persona—, pero de lo que no hay duda es de que la presencia de Kirk Douglas en la carrera de Kubrick fue absolutamente determinante.

'Siete días de mayo', tensión y suspense


Es John Frankenheimer un director al que muchas nuevas generaciones de directores deben mucho. Al igual que otros realizadores, como Arthur Penn o Sidney Lumet, Frankenehimer provenía de la televisión y dio el salto al cine con 'Los jóvenes salvajes' (‘The Young Savages’, 1961) que le uniría además en una relación profesional con el actor Burt Lancaster, por aquel entonces una de las figuras más poderosas de Hollywood. Con la mencionada película y hasta pasada la mitad de los años 60, la carrera de Frankenheimer es intachable, con una serie de títulos excelentes que culminan con ‘Plan diabólico’ (‘Seconds’, 1966), probablemente la obra cumbre del director.
A partir de ese instante su filmografía compagina productos inspirados con otros que no lo son tanto, sobre todo en la década de los 80, sin duda su peor época, y aunque pasados los años Frenkenheimer demostró que hace las cosas mejor que muchos de ahora —sirva como ejemplo la emocionante 'Ronin' (íd., 1998)— su obra no alcanzó las cotas de aquellos años 60 en los que el director, natural de New York, experimentó todo lo que quiso y más en un arte que por primera vez volaba libre. ‘Siete días de mayo’ (‘Seven Days in May, 1963) presenta una ficción sobre un intento de golpe de estado en los Estados Unidos, en medio de la Guerra Fría. Un argumento tan actual ahora, aunque no haya Guerra Fría, como lo fue entonces, logrando que la película se conserve hoy tan fresca como en su estreno.

'Vuelve pequeña Sheba'. Vivir el presente.

Es posible que de primeras el nombre de William Inge no suene nada. Tal vez sea porque otros dramaturgos como Tennessee Williams y Arthur...