martes, 26 de septiembre de 2017

Críticas a la carta: Las uvas de la ira - La tristeza del sueño americano


1929. Se produce el Crac, la más devastadora caída del mercado de valores en Estados Unidos. Su alcance fue global y de larga duración dando lugar a La Gran Depresión. Se extendió hasta finales de los años 40 y se propagó mundialmente como una plaga de miseria, pobreza y desesperación. El desempleo aumentó, la agricultura y la zonas rurales sufrieron especialmente debido al precio de las cosechas. Los pobres acudían a las carreteras que les conducían al oeste de los Estados Unidos en busca de trabajo, comida y una perspectiva de futuro mejor. En 1939, John Steinbeck publicó la novela 'Las uvas de la ira'. En ella expresaba la rabia de la nación sobre la Depresión en términos poéticos, casi bíblicos. Ese mismo año se estrenaba otra adaptación de una novela de Steinbeck, 'De ratones y hombres', que ya reflejaba en parte ciertas consecuencias de aquella crisis económica y social. Con 'Las uvas de la ira', Steinbeck ofrecía un relato más estremecedor y realista. De hecho recibió el Pulitzer. El productor Darryl F. Zanuck estuvo rápido y adquirió los derechos para llevarla a la gran pantalla, a pesar de las críticas recibidas a la novela que la tachaban de comunista. Nunnally Johnson adaptó un guión y antes de la filmación, Zanuck envió a unos investigadores a esos campamentos de pobres para ver si Steinbeck estaba exagerando sobre la miseria que había allí. De hecho, Zanuck se horrorizó al comporbar que Steinbeck había minimizado en su novela lo que ocurría en los campamentos.


'Las uvas de la ira' resumen perfectamente el impacto de La Gran Depresión, al menos en las zonas rurales de América, mejor que cualquier otra película de su tiempo como 'Los viajes de Sullivan' (1941), 'La locura del dólar' (1932, 'El gran McGinty' (1940) y 'El pan nuestro de cada día (1934). La historia parece que va a ser sobre la resistencia y el valor de esa gente pero se basa más en sus miedos: miedo a perder el trabajo, la tierra, el respeto por sí mismos. Es un miedo que visto a ojos actuales puede parecer exagerado pero para aquella época no lo era. Ni mucho menos. Para las gentes de aquel momento se juntaba la Gran Depresión, las sequías, la recesión económica y la industralización, un hecho este último que les afectaba considerablemente ¿Por qué pagar a diez hombres para que hagan lo que puede hacer un tractor e incluso en menos tiempo?. Era una América que pasaba del sueño fronterizo a un sistema de clases donde los ricos usaban a los pobres como si fuera una ganado desechable.

Lo que nos cuenta 'Las uvas de la ira' son los infortunios de Tom Joad (Henry Fonda) y su familia. Tom es un ex convicto que regresa a casa después de cuatro años en prisión. A su llegada a la granja de Oklahoma, Tom se encuentra el lugar desierto y su amigo y predicador Casey (John Carradine) le dice que las tormentas de polvo han destruído las cosechas  que ésto ha empujado a las mayoría de las familias de la zona a emigrar hacia el Oeste, a California, con la promesa de una nueva vida. Tom se une a su familia en esta migración pero California está lejos de ser esa tierra prometida que esperaban. Sin apenas dinero y medios para conseguirlo, el hambre y la miseria hacen mella en ellos rápidamente. Para representar fielmente una situación así, hacía falta un director con personalidad y que estuviera arraigado en historias fuertes, con técnica clásica y directas, sin rodeos. John Ford fue el elegido. Ford se caracterizó por películas donde reflejaba esa migración hacia el oeste como 'El caballo de hierro' en 1924 o la posterior Trilogía de la Caballería (Fort Apache (1948), La legión invencible (1949) y Río Grande (1950), por las cuales fue tachado de fascista. Ford encontró en el texto de Steinbeck un caldo de cultivo ideal para explotar algunos de sus temas favoritos: la injusticia, la ruptura de la familia o el conflicto generacional antes de la modernización de la sociedad, como 'El hombre que mató a Liberty Valance' (1962) y 'Que verde era mi valle' (1941). De hecho Ford comentó sobre la novela: "Todo me atrajo por ser gente sencilla y la historia era similar a lo que pasaba en Irlanda, cuando arrojaron a la gente de la tierra y la dejaron vagar por los caminos para morir de hambre".


John Ford crea en 'Las uvas de la ira' una oposición entre el mundo urbano y el rural. En cada una de las escenas en la que la familia Joad entra en una ciudad, Ford la representa como un mundo rico que rechaza la pobreza de Joad y por extensión, la del mundo rural. En la ciudad, todo es pagado (Ford muestra vallas donde se anuncia el precio del agua y el precio por acampar), los coches modernos pitan la vieja camioneta de Joad y la mirada de los habitantes de esas ciudades huye del espectáculo de la miseria. Todo esto demuestra que la intención de Ford no era realizar un documental, sino más bien plantear ese choque entre el mundo moderno y el rural. Con su pureza rigurosa en su estilo visual, no contiene ninguna escena que parezca descuidada o esté de más. Es más, la fotografía de Gregg Toland subraya el drama de los personajes, su angustia, su desesperación y, al final, su esperanza de un eventual triunfo que hace que 'Las uvas de la ira' sea tan intensa y trágica a la vez que memorable. Además de la injusticia social causada por la crisis, Ford nos muesta la desintegración de la unidad familiar. A medida que el viaje progresa, la familia Joad se reduce: el abuelo fallece de un ataque al corazón, la abuela no resiste las dificultades del viaje, el novio de la hermana de Tom la abandona embarazada. Esa familia va desapareciendo y Ford filma sus sufrimientos. No trae esperanza reflejando una imagen sensible a la par que perturbadora de esa América abandonada por el sistema. El sueño americano no existe.

Para recrear a los personajes de esa familia, hacían falta actores que aportaran la credibilidad necesaria. Henry Fonda consigue con Tom Joad dar vida a uno de los más grandes personajes cinematográficos. Fonda era un actor puro y sencillo, que parecía actuar sin apenas esfuerzo. La evolución que sufre su personajes es brillantemente interpretado por Fonda. Al principio busca la redención pero su carácter se transforma lentamente a medida que suceden los acontecimietos. Su dulzura, su inocente sonrisa, su aspecto de absoluta pureza y humildad lo convierten en un héroe inolvidable. De hecho, Steinbeck se enamoró de la actuación de Henry Fonda como Tom Joad, sintiendo que reflejada perfectamente el sentir de ese personaje. Ambos se hicieron buenos y además Fonda realizó una lectura en el funeral de Steinbeck. Y frente a toda esa erosión familiar, la única persona que intenta mantener a todos unidos es Ma Joad, una espléndida Jane Darwell. Ella es el motor de la familia, la que impulsa a los Joad a seguir adelante: cuando se van de la granja, se niega a echar la vista atrás. Con sus ojos fijos en el camino, es gracias a su voluntad y sacrificio que la familia pueda permanecer unidad. Para eso, Ma Joad sabe que es necesario ocultar su sufrimiento con gran determinación. Una frase resumen a la perfección como es Ma Joad: "No pueden aniquilarnos, no pueden aplastarnos. Vamos a seguir para siempre, Pa, porque somos la gente". Su fuerza interior es impresionante e igual que Henry Fonda uno siente que la lava fluye por su venas y emitiendo un poder contenido que sólo se expresa en los ojos. Ojos fijos en las carretera, cargados de una voluntad indestructible que llega a la cumbre en esa frase que suelta Tom Joad a Ma casi al final:

"Yo estaré en todas partes, en todas partes donde quiera que mires, donde exista una posibilidad de que los hambrientos coman, allí estaré, donde exista un hombre que sufra allí estaré, y estaré en la risa de los niños cuando sientan hambre y la cena esté ya preparada, y cuando los hombres coman de la tierra que trabajan y vivan en las casas que levanten, allí también estaré

'Las uvas de la ira' combian una triste historia de la era de la Depresión con el espíritu indomable del ser humanos para continuar, incluso en las circunstancias más extremas. Un retrato inquebrantable de las injusticas que muchas familias decentes se vieron obligadas a soportar y donde 'Las uvas de la ira' brilla en un momento muy oscuro de la historia americana.




Bruce Springsteen - The Ghost of Tom Joad





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