El patriotismo es el último refugio de los cobardes
Tras el éxito de ‘Atraco perfecto’ (‘The Killing’, 1956), Stanley Kubrick lo tuvo relativamente fácil para llevar a cabo su siguiente proyecto, la adaptación de una novela que le había impresionado de joven, ‘Paths of Glory’ de Humphrey Cobb. Kirk Douglas, una de las estrellas del momento, había quedado impresionado con la última película de Kubrick y mostró su interés por el proyecto, tanto para producirlo como para protagonizarlo. Esto proporcionó a Kubrick la primera oportunidad de contar con actores de primera fila para sus películas, algo que empezó a suceder a partir de su encuentro con Douglas. Más tarde y a raíz de su colaboración en ‘Espartaco’ (‘Spartacus’, 1960) ambos cineastas se llevaron a matar —Douglas siempre habló horrores de Kubrick como persona—, pero de lo que no hay duda es de que la presencia de Kirk Douglas en la carrera de Kubrick fue absolutamente determinante.






