domingo, 6 de mayo de 2018

Nunca la olvidaré - A ti, madre.


Madre. Seguramente no hay palabra que signifique tanto ni provoque más sentimientos. La madre es y siempre será ese ser que nos dio la vida. El cine no ha sido ajeno a esa figura. Ha habido madres autoritarias como Gladys Cooper en 'La extraña pasajera'. Madres que renuncian a todo por el beneficio de su hijo como en 'La vida íntima de Julia Norris'. Madres cuyo único fin es la felicidad de su hijos como Barbara Stanwyck en 'Stella Dallas'. Madres inspiradoras como Jane Darwell en 'Las uvas de la ira'. Madres que te señalan el camino correcto como Beulah Bondi en 'Caballero sin espada' y 'Que bello es vivir'. Madres que sufren y se desviven trabajando por nuestro futuro como Joan Crawford en 'Alma en suplicio'. Hay multitud de ellas. Pero luego está esa madre abnegada, decidida, imponente, que reúne todas las buenas cualidades de todas esas madres. Y esa es sólo conocida como 'Mamá'. No hace falta que le acompañe ningún nombre propio ni apellido.

'Suburra', esa suciedad llamada política


Resulta cuanto menos curioso que una película como ‘Suburra’ (íd., Stefano Sollima, 2015) lleguase a nuestras carteleras justo cuando la situación política en España estaba —y está— pasando de la pandereta a lo directamente insultante e irrespetuoso .El film de Sollima muestra la cruel vida en la Italia del 2011, unos días antes de la considerada llegada del Armageddon.
El 12 de noviembre de dicho año dimitió Silvio Berslusconi tras años y años de corrupción. Esa parte de la historia de Italia sirve a Stefano Sollima para construir una ficción con la que juega a reflejar la realidad de un país que ha sufrido también la crisis económica y una desestabilización política considerable, afectando a todos los poderes, incluido el Vaticano. ‘Suburra’no deja títere con cabeza. Un film casi coral vestido de cine de gánsteres, y que Netflix compró en su momento para convertir en una serie de televisión.

sábado, 5 de mayo de 2018

'Los que no perdonan', desarraigo e identidad


'Los que no perdonan' ('The Unforgiven', John Huston ,1959) es un extraño western que no suele citarse cuando se quieren destacar las mejores obras de su director, uno de los más grandes de Hollywood y también uno de los más incomprendidos, con una carrera que abarca desde el tiempo del sistema de estudios hasta finales de los ochenta cuando el cine parece ya otra cosa. Un realizador todo terreno con una fuerte personalidad y cierto espíritu rebelde en casi todas sus cintas.

viernes, 4 de mayo de 2018

'ACAB - All Cops Are Bastards', a golpes


Stefano Sollima ha sido el encargado de dirigir la secuela de 'Sicario' (íd., Denis Villeneuve, 2015),  que todo apunta a que estará centrada en el mundo de la inmigración. Ya veremos si en su estreno estadounidense, los yanquis le han dado libertad absoluta a un director que puede meter el dedo en la llaga como pocos. Hijo del gran Sergio Sollima, de quien hereda no sólo su contundencia, sino su compromiso político, en una época en la que el cine italiano estaba lleno de películas atrevidas.
Por poner un ejemplo de la época a la que Sollima padre pertenecía, ¿quién sería ahora capaz de hacer un cine como el de Francesco Rosi, incómodo y directo a la yugular? ‘ACAB – All Cops Are Bastards’ (2011) es una de las películas más incómodas, políticamente hablando, que se han hecho en los últimos años. En nuestro país no ha conocido estreno. Ya me imagino a cierto sector rasgándose las vestiduras ante un film que narra la vida de cuatro policías antidisturbios en la ciudad de Roma.

jueves, 3 de mayo de 2018

'El rastro de la pantera', una película en blanco y negro de color


La extraña y fascinante 'El rastro de la pantera' ('Track of the Cat', 1954), protagonizada por un insólito Robert Mitchum, es una muestra más del genio narrativo de Wellman, algo olvidado actualmente y que no desmerece para nada al lado de otros grandes del séptimo arte, mil veces citados, mil veces estudiados. En este caso, el director adapta en imágenes una novela de Walter Van Tilburg Clark por segunda vez en su carrera tras la mítica 'Incidente en Ox Bow' ('The Ox-Bow Incident', 1943), de nuevo para crear un western de fuerte carga psicológica, con un argumento en el que la alegoría está presente de forma más marcada que otras de sus cintas.

miércoles, 2 de mayo de 2018

'El salón de música', un modo de vida sin futuro


En una de esas exitosas listas —que normalmente mueven a la confusiíon— de Cahiers du Cinema sobre las mejores películas de la historia del cine fue toda una alegría ver en el puesto número veinte una de las primeras películas dirigidas por el director hindú Satyajit Ray, conocido sobre todo por la llamada trilogía de Apu, formada por ‘Pather Panchali’ (1955), ‘Aparajito’ (1957) y ‘Apu Sansar’ (1959). Antes de realizar la tercera entrega firmó la que nos ocupa, y que personalmente prefiero.
‘El salón de música’ (‘Jalsaghar’, 1958) nada tiene que ver con el cine que proviene actualmente de Bollywood, cuya industria es la de mayor producción cinematográfica mundial, por encima de nuestro amado Hollywood. Únicamente en el tratamiento de la música. La película, además de una banda sonora, compuesta por Ustad Vilayat Khan y Robin Majumdar, contiene no pocas secuencias de músicos tocando instrumentos tradicionales, y una sola secuencia de baile, en ese salón del título que es mucho más que el lugar donde el protagonista celebra sus fiestas.

martes, 1 de mayo de 2018

'Chantaje contra una mujer', la seriedad de Blake Edwards



El nombre de Blake Edwards estuvo casi siempre ligado al género de la comedia, en la que dejó títulos inolvidables, alguno de ellos protagonizados por su actor fetiche, Peter Sellers. Pero Edwards también tenía una cara seria, tanto que muchos dudarían que el realizador que se encuentra tras algunas de las comedias más hilarantes de la historia, y del título que hoy nos ocupa, ‘Chantaje contra una mujer’ (‘Experiment in Terror’, 1962) pueda ser el mismo. Una prueba de la versatilidad de un autor que cuando se trataba de hacer reír era el más cachondo del lugar, pero cuando había que ponerse serio, era capaz de meter el miedo en el cuerpo del espectador.
1962 fue un año realmente importante en la carrera de Edwards. El realizador venía da saborear las mieles del éxito con ‘Desayuno con diamantes’ (‘Breakfast at Tiffany´s’, 1961), film que aúna comedia y romanticismo con una elegancia pocas veces vista, y entró en contacto con la actriz Lee Remick a las que se las hizo pasar canutas en dos ocasiones. La terrorífica ‘Días de vino y rosas’ (‘Days of Wine and Roses’, 1962) —probablemente la mejor película sobre el alcoholismo— y ‘Chantaje contra una mujer’ evidencian lo duro que podía llegar a ser uno de los directores que más risas arrancaron del público.

El Gran Ziegfeld - La epopeya musical

  A principios del siglo XX todo parecía posible. Era una época en la cual los artistas se sentían libres para pensar. Isadora Duncan transf...