domingo, 27 de septiembre de 2020

Juan Nadie - Una figura mesiánica


 1939. Frank Capra abandona Columbia Pictures. Su relación exitosa con la productora de Harry Cohn toca a su fin y Capra se convierte en lo que más quería: un director independiente, además de productor de sus propias películas y creando empresas como Frank Capra Productions Inc. y Liberty Films junto con su guionista habitual Robert Riskin. 'Juan Nadie' fue la primera de aquellas películas, con las cuales Capra pretendía tener más libertad creativa. Aún así 'Juan Nadie' seguía la conexión entre películas suyas anteriores como 'El secreto de vivir' y 'Caballero sin espada', siendo denominadas estas tres películas como la 'Trilogía del Hombre Corriente'.

Pero 'Juan Nadie' no era la primera película que Frank Capra tenía en mente después de salir de Columbia. Tanto Capra como Riskin pensaba en hacer adaptaciones a la gran pantalla de clásicos literarios como 'Cyrano de Bergerac', que protagonizaría Ronald Colman y 'Don Quijote' con John Barrymore y Wallace Beery. Finalmente dieron con una historia contemporánea, las cuales les habían dado bastante éxito anteriormente. Era un relato de Richard Cornell, publicado en 1922, llamado 'A reputation' que en un su versión teatral en 1939 llamó 'The life of death of John Doe'. La historia empieza cuando un poderoso empresario compra un periódico y despide a casi todo el personal que allí trabajaba. Es cuando Ann (Barbara Stanwyck), una periodista que también iba a se despedida, decide publicar en su último artículo una carta falsa en la que se anuncia el suicidio de uno de los empleados despedidos la cual firma con el nombre de Juan Nadie. El éxito del artículo es tal que el periódico decide buscar un Juan Nadie y para esto contrata a un vagabundo llamado Long John Willoughby (Gary Cooper), antiguo jugador de béisbol que acaba convirtiéndose en un personaje muy popular y de gran éxito mediático entra la población.

Para Frank Capra no había nadie más perfecto para encarnar a este 'Juan Nadie' que Gary Cooper. Cooper ya había trabajado anteriormente con Capra en 'El secreto de vivir'. Frank Capra comentó que "Para el papel de Juan Nadie, un vagabundo desgarbado, un jugador de béisbol de medio pelo, yo solo quería un nombre: Gary Cooper. Sin él no hubiera hecho la película. Pero cuando le propuse la película no tenía guión. Para mi sorpresa me dijo no pasaba nada, que no necesitaba guión". Gary Cooper es el reflejo perfecto de 'Juan Nadie'. La credibilidad que ofrece y su simple presencia son suficientes para transmitir la honestidad necesaria de este personaje. Su rectitud y bondad nos conquistan enseguida por la sobriedad, naturalidad y espontaneidad de Gary Cooper. Sus gestos, sus acciones, como cuando mira con avidez el bocadillo que hay en la mesa y se desmaya de hambre, la gracia con la que recrea esa partida de béisbol ficticia, su voz firme en el discurso en la radio mientras se agarra firmemente al estrado y llegando finalmente a esa mirada perdida e indefinible mientras se fuma un cigarrillo. Cooper representa la versión más elevada de ese hombre de la calle convertido en una figura mesiánica.

Es difícil no enamorarse de la calidad historia de 'Juan Nadie' contando con Gary Cooper. Pero resulta imposible si además se la añade a Barbara Stanwyck. Su dinamismo y energía son vitales para el desarrollo de la película. Anteriormente había trabajado con Frank Capra en 'Mujeres ligeras', 'Amor prohibido', 'La mujer milagro' y 'La amargura del general Yen'. Stanwyck realiza un papel similar al de Jean Arthur en 'El secreto de vivir' como esa impetuosa e idealista periodista que quiere aprovechar su oportunidad y ser exitosa. Stanwyck era una actriz muy expresiva e incluso parece contenida por Capra para realizar esta película. Aunque no comparte muchos diálogos con Cooper, su relación se basa en miradas, gestos y una complicidad que emana en pantalla. Stanwyck realiza con Ann una interpretación muy completa. A través de esa carta imaginaria que escribe, crea en John Willoughby una idealización de la figura paterna de Ann. Se puede decir que Willoughby es la musa que inspira a Ann y el enamoramiento que se produce entre ambos es para cada uno de una manera distinta. Además en el desarrollo de 'Juan Nadie' hay otros dos personajes fundamentales: D.B. Norton (Edward Arnold) y El Coronel (Walter Brennan). Norton es el poderoso que maneja los hilos, quien manipula y que con su figura bonachona, afable y hasta incluso simpática, es la figura más señalada de 'Juan Nadie'. Es la representación de todos esos males que pretende mostrar Capra. Por otra parte, El Coronel es un personaje desencantado y que no cree en nada. Es un hombre muy escéptico que ha vivido duramente los años de Depresión y suelta palabras y frases con una sinceridad demoledoras en un mundo donde todo el mundo quiere usar a todo el mundo pero sin saber que están siendo utilizados.

Lo primero que queda evidente al empezar a ver 'Juan Nadie' es que una película auténticamente 'Capriana'. Es un cuento moralista y populista cargado de mensajes sobre el ciudadano y hombre común. Frank Capra quería apostar sobre seguro con 'Juan Nadie'. Quería que fuera una película que convenciera a toda la crítica dentro de un año importante en el cual se habían realizado películas como 'Las uvas de la ira' y 'Ciudadano Kane'. Eran también años cruciales para América y el mundo. La Segunda Guerra Mundial se había desatado en Europa y pronto llegaría a Estados Unidos. La sombra del nazismo también se cernía sobre los estadounidenses.'Juan Nadie' se fraguó en ese contexto añadiendo además la Depresión y el New Deal que llevaba arrastrando Estados Unidos durante los años 30. John Willoughby es uno más de esos hombres desesperados y hambrientos que se lanzan a por la primera oportunidad que se les presenta. Y es que 'Juan Nadie' empieza siendo una película sobre la Depresión y acababa siendo un llamamiento de atención sobre las fuerzas manipuladoras y fascistas que harían desaparecer el 'sueño americano'. De hecho, desde las primeras imágenes donde esos créditos iniciales reflejan el modo de vida americano hasta la sustitución del rótulo a la entrada del periódico, resultan muy simbólicas de lo que vamos a ver en 'Juan Nadie'. Lo que vemos a continuación en 'Juan Nadie' es un ejercicio de demagogia, hipocresía y manipulación, que es contrarrestada con la fe en la bondad del hombre común. Se dice que las películas de Frank Capra suelen ser optimistas y aunque 'Juan Nadie' es casi como una antología del cine de Capra, es posiblemente su película más pesimista.

'Juan Nadie', como narran igualmente 'Caballero sin espada' y 'El secreto de vivir', cuentan el trayecto de un hombre común simple y corriente. En estas tres películas son hombres ingenuos y manipulados como chivos expiatorios por políticos o industriales para su propio beneficio. La diferencia fundamental es ese pesimismo antes apuntado. Incluso en este 'final feliz' de 'Juan Nadie', se proyecta en sombras, en un tono bastante amargo y de fracaso y no se muestra una victoria final. Parece más una postura desafiante contra la insensibilidad de los ricos y poderosos que intentan hacerlos pasar por tontos. Para Frank Capra, siempre son las personas ingenuas pero puras de corazón las que luchan contra las personas inteligentes, calculadoras, frías y manipuladores que dirigen el sistema. Para Capra, ese sentimiento gana y prevalece. Pero en el mundo real no siempre se produce un final feliz. Capra es efectivo además en mostrar contra qué tiene que luchar este 'Juan Nadie': el control de los medios de comunicación, la manipulación de discursos para conectar con los ciudadanos, creación de estructuras paramilitares para controlar las calles, etc. Lo que pretenden mostrar Riskin y Capra es el totalitarismo que avanzaba en Europa derivada de las crisis económicas, sociales y políticas.

Aún así, tanto Riskin como Capra tuvieron problemas con el desenlace de 'Juan Nadie'. Su comienzo condiciona el resto de la película porque su personaje principal se quiere suicidar. 'Juan Nadie' debía demostrar su coherencia y sus ideas con ese suicidio final. Pero no era posible en una película que debía mostrar unas intenciones muy distintas en su mensaje final. De hecho el simbolismo puede recordar claramente al de Jesucristo en su sacrificio. en la escena final, Ann le dice Willoughby: "No tienes que morir por el ideal de Juan Nadie. Ya tiene un mártir. Hubo otro Juan Nadie. Él mantuvo vivo ese ideal durante casi 2000 años. Lo mantuvo vivo en esas personas y seguirá haciéndolo ahora y siempre. Por cada Juan Nadie que muera, nacerá otro. Por eso oímos esas campanas. Nos invitan a seguir, a no rendirnos y a seguir luchando.  ¿Lo ves, cariño? No es momento de rendirse". Capra y Riskin advertían que en un futuro habría que hacer sacrificios, siendo el final de la película un punto y seguido. En ese futuro no bastaría solo con la bondad y la buena voluntad. De hecho hubo hasta cinco finales distintos para 'Juan Nadie', los cuales se estrenaron en diversas salas con suerte dispar. Entonces, de repente, llegó una carta del exterior firmada por 'Juan Nadie' que decía: "El único modo de impedir que ese hombre se tire desde el edificio del Ayuntamiento en Nochebuena, es que todos los Juan Nadie vengan a decirle que será mucho más útil andando entre la gente que muerto". 'Juan Nadie' no tenía que ser un mártir.


2 comentarios:

  1. Aunque inconscientemente, la mente agrupa "Caballero sin espada", "El secreto de vivir" y "Juan Nadie" bajo el mismo prisma, no sabía que pertenecían a una trilogía. Desde luego que "Juan nadie" es hija de su tiempo al ponerse en contexto con el resto de peliculones que se estrenaron ese mismo año. Casi que echo en falta hoy en día ese discurso valiente que se recoge en estas películas.

    Gracias por la crítica, Javi.

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    1. Una trilogía que no estuvo concebida en su principio pero al final con 'Juan Nadie' resultó así. Es una peli que es fiel reflejo de su tiempo. Una América que iba saliendo con dificultades de la Depresión con el New Deal y que de repente se vio metida en la Segunda Guerra Mundial.

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