jueves, 9 de noviembre de 2017

Perversidad - Falsas Ilusiones


Si pensamos en cine negro, uno de los primeros autores que nos vienen a la cabeza en Fritz Lang. No es que creara el género pero su influencia ocupa un lugar importante en el género. Sus señas de identidad, como los ángulos sesgados y las composiciones repletas de sombras del expresionismo alemán de los años 20 y principios de los 30 son muy destacables. Películas como 'Las arañas', 'Doctor Mabuse' y 'Metrópolis' contribuyeron a definir su estilo. Aunque fue su primera película sonora, 'M', la que se convertiría en el prototipo más claro del cine negro donde se mezclaba una perturbadora y oscura historia criminal con una fotografía sombría y siniestra. Sin embargo, sus películas más elogiadas son las de cine negro: historias de crímenes duros, cínicos y sexuales vistos desde la perspectiva de la debilidad de la naturaleza humana. En 1944 y 1945, Fritz Lang realizó dos películas consecutivas con un tema bastante similar y un mismo reparto: 'La mujer del cuadro' y 'Perversidad', ambas enfocadas en como los personajes más inocentes pueden estar motivados para asesinar. La última, 'Perversidad', fue prohibida temporalmente en tres estados y un censurador la calificó como 'licenciosa, profana, oscura y contraria al buen orden de la comunidad". Si bien no tanto ahora como cuando fue estrenada, 'Perversidad' aún conserva su capacidad de sorprender.


Primero hay que indicar que el relato original parte de una película de Renoir de 1931 llamada 'La Golfa', que está basada en una novela de Georges de La Fouchardière y una obra escrita por André Girard y André Mouézy-Éon. Se desarrollaba más como una tragicomedia abierta sobre situaciones sexuales y tipos de personajes. De hecho esa "libertad" produjo que la película estuviera prohibida en Estados Unidos hasta 1975. 'Perversidad' estaba más sujeta al estricto control del Código Hays de 1934 y aún así el guionista Dudley Nichols la reescribió presentando una de las historias de cine negro más perturbadoras y reuniendo a las estrellas de 'La mujer del cuadro'. Y es que como resultado del éxito de esta última película, Fritz Lang reunió de nuevo al mismo reparto principal para 'Perversidad'. Lang fundó con Joan Bennett y su marido, el productor Walter Lang, una compañía independiente llamada "Diana Productions", de la cual Lang poseía el 55% de las acciones. Al enterarse que Ernst Lubitsch había adquirido los derechos de 'La Golfa' pero había abandonado la posibilidad de realizar el remake, Lang recogió el testigo y trasladó la acción al Greenwich Village, el distrito de los artistas de New York. Su objetivo no era hacer una copia de la película de Renoir, más bien adaptar la trama a la atmósfera particular de ese barrio.


Después ya vino el primer contratiempo con el título original de la película. Era impensable llamarla 'La perra', que sería su traducción literal de su título francés. Una definición que significa más bien 'Puta' o 'Prostituta'. Lang propuso 'Scarlet Street' (Calle Escarlata), un título sugerente pero no tan directo como el original. 'Perversidad' tiene más puntos en común con 'La mujer del cuadro' pero difiere ampliamente en su tono, de la misma manera que toma la misma trama que 'La Golfa' pero siendo reescrita en profundidad, haciendo especial hincapié en su protagonista principal. En 'Perversidad', Christopher Cross (Edward G. Robinson) es un hombre humilde, respetable, honrado por sus compañeros de trabajo y siendo una figura casi paternal. La descripción de la vida cotidiana del personaje nos hace posible comprender su necesidad imperiosa pero inconfesable de cambiar su vida. La aparición de Kitty (Joan Bennett) supone para él una oportunidad que quiere aprovechar y esa ilusión lo ciega completamente. Chris engañará a su esposa y malversará su trabajo para mantener esa ilusión de amor con la venenosa Kitty. Es un hombre común preparado para perder su alma por un sueño perdido de amor juvenil. Pasa a ser degradado de una manera casi sexual con Kitty, como cuando le pinta las uñas de los pies a Kitty. Una escena que recuerda mucho a 'Lolita' y es una expresión evidente de dominación sexual.

'Perversidad' en muchos aspectos es un noir ejemplar donde el destino de esos personajes están abocados a un fin que define lo que es propio género: negro. Las actuaciones son maravillosas. Edward G. Robinson marcó los años 30 y 40 con actuaciones en películas de gángsters como 'Hampa Dorada' y 'Cayo Largo'. Pero en 1932 realizó una película muy similar a 'Perversidad' llamada 'Dos segundos'. De hecho fue una de las películas más inquietante de la Warner en la década de los años 30 y en ella Robinson era ese mismo hombre corriente que debido a una femme fatale se ve abocado a la tragedia. Aunque son dos personajes diferentes si poseen en común ese sentimiento trágico que tan adherido al noir siempre ha estado. Joan Bennett es una femme fatale particularmente cruel. De hecho se podría colocar de las primeras en términos de maldad y maquiavelismo. Dan Duryea como el chulo de Kitty tiene ese pavoveo de niño bonito y corrupto que es perfecto para el papel de ese estafados. Ambos, tanto Bennett como Duryea, conforman una de las parejas más despreciables vistas en el género. El desenlace del destino de todos estos personajes se siente más inevitable que predecible y esto es lo que define las tragedias: cada uno de ellos obtiene exactamente la consecuencia de sus actos.

Fritz Lang le da a 'Perversidad' una historia poco optimista sobre la humanidad. La mayoría de las películas de Lang sobre el asesinato son muy conscientes de la aplicación por ley de la pena capital como 'Furia', 'Sólo se vive una vez' y 'Más allá de la duda'. La película obedece a una evolución dramática bastante similar, como por ejemplo con 'Furia' donde la ligereza inicial da paso gradualmente a un simbolismo trágico. Incluso hay factores irónicos en los nombres de sus personajes como Chris Cross (una 'cruzada' o 'entrecruzada' de un ser sacudido por los caprichos de una ilusión o seguir con cotidiana vida) y Kitty (gatita, en un tono más peyorativo). Ante todo se impone la puesta en escena de Lang creando una película que va discurriendo por la degeneración del universo mental de Chris y una estilización casi expresionista, como los momentos de mayor clímax y las escenas finales con esos encuadres  que refuerzan tanto la fuerza simbólica como la dramática del epílogo.

'Perversidad' por todas estas virtudes es claramente uno de los pilares básicos del noir y obra cumbre dentro de esos noir que incluyen a una femme fatale. Es un ejercicio visual que sumerge al espectador en la incomodidad de sus consideraciones sobre ilusión, justicia y culpa. De como un ser corriente pueder ser tan ampliamente cegado. Y pervertido.

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